News: Mensaje por la Jornada Mundial de la Vocaciones 2016 - Apostole del Sacro Cuore

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Mensaje  del P. Juan Pablo Dreidemie,  
Director del Equipo de Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Mendoza,
por la Jornada Mundial de la Vocaciones 2016

“La Iglesia es la casa de la misericordia y la «tierra» donde la vocación germina, crece y da fruto.”

Con estas palabras, el Papa Francisco abre su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones de este año. En el Año Jubilar de la Misericordia, volvemos la mirada hacia este dato fundamental: Dios nos ama, incondicionalmente; nos busca, incansablemente; nos elige, gratuitamente, para dar frutos en abundancia. Y no se cansa nunca de hacerlo. Es insistente, como todo padre y toda madre que ama entrañablemente a sus hijos y quiere lo mejor para ellos. Dios nos quiere regalar un horizonte trascendente para cada una de nuestras vidas, porque nos ha creado con un destino grande, y nos convoca a perseguirlo poniendo en ello todo nuestro corazón, todas nuestras fuerzas.

¿Cómo lo hace? La llamada es directa, al fondo del corazón de cada uno de sus hijos. Los caminos son indirectos, lo hace a través de la Iglesia y de sus mediaciones. La voz del Señor que me ama y que por eso mismo me llama a seguirlo como cristiano, como esposo o esposa, como consagrada o como sacerdote, me llega estando con otros que también lo buscan y han elegido estar cerca de Él. Son nuestros hermanos en la fe, a los cuales estamos unidos por el bautismo que nos hace parientes entre nosotros de un modo mucho más profundo que si lleváramos el mismo apellido.

……. Dios nos llama y tiene un proyecto de vida fascinante para cada uno de nosotros. Una invitación a ser santamente ambiciosos, a no conformarnos con autorrealizarnos aquí o allá, satisfaciendo simplemente nuestros deseos más inmediatos. Se trata de una invitación a ir más lejos, más profundo; una invitación a soñar con que mi vida trascienda los límites de mis propias necesidades, para abrirse definitiva y radicalmente a Dios y a los demás en donación generosa y gratuita. Un llamado a perder la vida para reencontrarla enriquecida, llena de frutos junto al Señor y a los hermanos.

Renovemos el compromiso de orar y trabajar por las vocaciones en este año de la misericordia. Hacen falta muchas y muchos que pronuncien un sí generoso al Señor. Dios muestra su rostro compasivo y cercano a través de los cristianos de carne y hueso, miembros de la Iglesia, que han descubierto su vocación de seguimiento del Maestro y reproducen, cada uno según su llamado específico, los rasgos del Buen Pastor que da la vida por las ovejas.
Que María del Rosario repita en nuestro corazón una y otra vez aquella indicación de Caná: “hagan todo lo que Él les diga” (Jn 2, 5). Probablemente ésta sea la mejor orientación vocacional que alguien haya ofrecido. Escuchémosla.
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